La historia dio un giro que pocos imaginaron. Primero se habló de un comando armado; después, de una línea familiar; y ahora una nueva versión sobre la masacre de Tehuitzingo coloca en el centro a una sola persona: alguien que no era un extraño, sino parte de la propia familia.
Lo que comenzó como el reporte de un ataque perpetrado por hombres armados hoy apunta a un escenario distinto y que ha generado preguntas entre la población: el principal señalado habría sido el hijo de la familia.
De acuerdo con la versiones que han comenzado a circular y que forman parte de las líneas de investigación difundidas hasta ahora, José Alfredo N. sería señalado como el presunto responsable de la muerte de integrantes de su propia familia y de trabajadores que se encontraban en el lugar.
Entre las víctimas se encontraban sus padres, hermanos, familiares cercanos y una bebé de apenas un mes de nacida, además de tres trabajadores que esa noche permanecían en el inmueble.

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