Pagar en efectivo sigue siendo una práctica común en México, especialmente cuando se trata de compras importantes. Sin embargo, la legislación mexicana establece límites para determinadas transacciones con el objetivo de prevenir el lavado de dinero y otras operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Aunque muchas personas creen que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) prohíbe tener grandes cantidades de efectivo, la realidad es distinta. Lo que la autoridad fiscal y otras instituciones vigilan es el uso del dinero en efectivo y la posibilidad de acreditar su origen cuando sea necesario.
La Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita establece restricciones para el uso de efectivo en determinadas compras. Durante este 2026, el monto máximo para pagar en efectivo la compraventa de un inmueble es de 8,025 Unidades de Medida y Actualización (UMA), equivalente a 941,412.75 pesos.
Para la compra de vehículos nuevos o usados, ya sean terrestres, marítimos o aéreos, relojes, joyería, metales preciosos, piedras preciosas, obras de arte, acciones, participaciones sociales, servicios de blindaje, arrendamiento de inmuebles o vehículos, así como boletos para juegos con apuesta, concursos y sorteos, el tope es de 3,210 UMA, es decir, 376,565.10 pesos.
Si una operación supera esos montos, ya no puede liquidarse completamente en efectivo y deberá utilizarse otro medio de pago autorizado, como una transferencia bancaria, cheque o instrumentos financieros.

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